sábado, 31 de octubre de 2009

Tocando la zambomba

5:13 de la madrugada en este país al O-SO de Europa. Hace mil años que no posteo, mi blog parece Prypiat (aunque ya lo parecía cuando posteaba) y me desacostumbré a escribir textos largos y de reflexión. Mis dedos ya no son los de antaño, aquellos dedos ágiles que se deslizaban sobre el teclado cual serpiente sobre el suelo de la selva. Ahora ya escribo tantas boludeces que me parece que me acabo de mandar cualquiera con lo de la serpiente y la selva, pero es igual, me da tanta paja borrarlo que lo dejo así. Y lo dejo así, además, porque supongo que borrar lo que puse y poner lo que pude haber puesto no soluciona nada; al contrario, me hace pensar más y, para colmo de males, peor. Me mandé 4 cafés al buche para poder leer algo pero no me puedo concentrar. Escribo, pero no me puedo concentrar. Meo, no me puedo concentrar, y erro el chorro. Tengo que limpiar el baño, porque con la falta de concentración dejé todo meado alrededor, y encima hasta me olvidé de levantar la tabla. Pero me entra asco, tanta escatología me pone de mal humor, y el mal humor hace que piense aún peor. Y el pensar peor hace que me ponga de más mal humor, entrando en un círculo vicioso con un diámetro equiparable al del tercer ojo de Fabián Schultz (¿Fabián?).
Y pensar que en este mismo momento, en algún rincón del mundo, algún gil estará programando un juego que le va a llevar dos semanas, ¡dos semanas!. En fin, me voy a dormir. Me voy a dormir a las 5:21 (5:21, tardé menos de 10 minutos en escribir una zarpada parrafada de boludeces sin sentido, ¿dan algún premio Guinness por eso?, ¡ya podrían!). A la mierda, me aburrí. Hasta la próxima.

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