Me apena que mi blog esté tanto tiempo sin actualizar. Me apena tanto, que a las 5:27 de la madrugada me pongo a escribir. Claro que voy a media máquina, en parte porque mi materia gris no funciona con tanta lucidez en este horario, y en parte porque no quiero despertar a toda la casa con el repiqueteo de las teclas. Pero, al fin y al cabo, supongo que debo reconocer que esta porquería sin seguidores al que llamo blog se convirtió en parte de mi vida. O será que si empiezo algo, no me gusta verlo inacabado, ni en estado de abandono.
Y ya que estoy acá, con un puñado de cuadraditos con letras y un rectángulo luminoso con colores delante mío, voy a reflexionar. Pero no a reflexionar sobre cualquier cosa; quiero reflexionar sobre la reflexión. Reflexionar sobre la reflexión es útil, quizá no tanto como reflexionar sobre la economía o la inevitable necesidad de cumplir un horario de trabajo que se trague tu vida completa con tal de ganarte eso que llaman vida (es curioso ver cómo me pongo de sarcástico a estas horas...), pero es muy útil. ¿Por qué? porque reflexionar es lo que nos hace ser nosotros mismos.
Reflexionar nos lleva por el buen camino. Reflexionar es esa acción que realizamos cada tanto, para ver qué rumbo estamos llevando, qué expectativas hay, qué podemos esperar de nosotros mismos. Reflexionar es algo que muchos creen hacer, pero que muy pocos hacen realmente. Reflexionar es preguntarte "¿estoy haciendo todo bien?", "¿estoy traicionando mis valores, o sigo fiel a ellos?", y responderte francamente. Reflexionar no es una autocompasión, ni ese autoconvencimiento de decir "sigo siendo el mismo de siempre, un tipo honrado" cuando sabés que te volviste un hijo de puta. No es decir "mis acciones no hacen ningún mal a nadie", cuando sabés que en realidad dejan un rastro sanguinolento de emociones y almas rotas.
Supongo que reflexionar es (o fue, en épocas anteriores) algo inherente al ser humano, si bien con el tiempo fuimos prescindiendo de la reflexión, así como prescindimos de el apéndice o las muelas de juicio. La involución de nuestra sociedad nos convirtió en apisonadoras, incapaces de reflexionar sobre nuestras acciones (o, más probablemente, temerosas de encontrar la triste verdad sobre nuestros actos).
sábado, 8 de agosto de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Post mal escrito, no me gusta mucho, pero bueno. Así queda...
ResponderEliminarBueno, en realidad las personas en gral reflexionan, pero sobre cosas tan efímeras que no tienen el menor sentido. Al notar un mínimo de complicación cambian de estado de manera automática y lo evaden. Saludos! acá son casi las una XD.
ResponderEliminar