sábado, 1 de agosto de 2009

Los

Me apena ver cómo el mundo corre camino al abismo más profundo. Me apena ver cómo la gente se pierde entre océanos de hormiguitas estresadas gracias a una sobreactividad injustificada. Me apena que seamos tan pocos los que nos damos cuenta de esto. Pero me da una sensación de alivio al pensar que sólo lo vemos, no formamos parte de eso.
El miedo a la muerte hace que la persona quiera vivir a cualquier precio. Los que tienen miedo a la muerte tienen mucho que perder con ésta; los que no tienen miedo a la muerte, en cambio, es porque tienen poco o nada que perder, porque la vida los dejó a un lado, o quizá ellos mismos lo decidieron así. Sea como sea, una persona que tenga poco apego por la vida puede realmente ver las cosas desde afuera, como si de simples testigos se tratase. No hablo de gente religiosa que "desprecia" esta vida porque creen en una siguiente, porque al fin y al cabo están muy apegados a esta vida, creyendo que lo que hagan en ella los condicionará para vivir en un mundo ideal con nubecitas y 72 vírgenes y demás paranoias. Incluso esa gente, la que cree que después de esta vida hay otra mejor, le tiene miedo a la muerte. Un miedo infernal a la muerte. Pero yo hablo de la gente que sabe que no hay absolutamente nada que importe. No hay otra vida, ni siquiera hay esta vida. No hay nada.
A veces pienso que los demás no existen. Que son solamente extras, que están controlados por algo fuera de sí mismos, algo que juega con uno mismo poniéndole otra gente para que piense que otros comparten su situación, cuando en realidad no son más que dummies, y el único real soy yo.
Me aburrí de escribir, me aburrí de todo. Sigo escuchando música.


PD: Por cierto, el título lo puse por una canción que estaba escuchando, no se me ocurría nada más...

1 comentario: