Voy a hablar de algo que me rompe las pelotas sobremanera, y no es la corrupción. Incluso, puede que este tema me rompa más las pelotas que la corrupción.
Esta actividad a la que me voy a referir es practicada por un grupo de deficientes mentales, que se visten con medias rosas, pantaloncito ajustado metido en el Canal de Beagle personal, una camperita ajustadita con mucha brillantina y un sombrero ridículo, con cuernitos. Algunos estarán diciendo "eso es el Gay Parade", "la fiesta del Orgullo LBGT", pero se equivocan. Esta mamarrachada monumental se llama "toreo", y se practica, vergonzosamente, en más de un país europeo, más precisamente España y Francia, siendo el primero de éstos el país en el que más deficientes mentales pagan por ver este dantesco suceso, habiéndoselo nombrado incluso "fiesta nacional".
En este "deporte" (si se lo puede llamar así), se veja y tortura hasta la muerte a un animal. Un animal indefenso, dicho sea de paso, ya que entra a la plaza lesionado y dopado hasta las pestañas (para que sea menos peligroso para ese especimen de pseudoprimate antropomorfo que llaman "torero"), y va perdiendo las fuerzas, desangrado por las constantes embestidas con lanzas por parte de los "picadores", y de las banderillas que le son clavadas, que desgarran su carne a cada galope. Una vez que los dementes antropomorfos nombrados anteriormente y la infeliz barbarie que corea sus nombre (alternándolos con sonoros "olé" a cada muestra de "valentía" del tarado mental con capa) se han divertido suficientemente a costa del sufrimiento del pobre animal, y ya ha comenzado el aburrimiento entre la ignorante y sádica masa de infelices que asisten al espectáculo, el toro es finalmente asesinado, atravesado por una espada que destroza sus pulmones y varios órganos más, desgarrando su diafragma y causándole una hemorragia interna que culmina en una asfixia por la obstrucción de sus vías respiratorias causada por la sangre que emana de los despojos de su sistema respiratorio (cosa que no ocurre hasta pasado un rato). Sin contentarse con ésto, el torero recibe "premios" por su "valentía", que consisten en el rabo y las orejas del desdichado animal, que son mutiladas de su triste y destrozado cadáver, o incluso de su cuerpo vivo, si es que el toro todavía sobrevivió a esta salvajada. Finalmente, es arrastrado por la plaza, dejando un rastro de sangre.
Si esto parece una locura, hay que saber que esta locura es sufragada con dinero público, aún a pesar de tratarse de una actividad rechazada explícitamente por la mayoría de la población, y de la que sólo disfrutan unos pocos. Hay muchas organizaciones que se han movido para intentar que esta "celebración" sea contemplada como delito en el Código Penal (en el mismo estatus que las peleas de gallos o de perros), pero el gobierno hace oídos sordos a lo que la mayoría de la población demanda, demostrando una vez más que los gobiernos democráticos no existen, y que las oligarquías encubiertas que tenemos hoy en día gobiernan solamente para un par de poderosos. Es triste, pero real...
Ya estoy de mal humor, hasta el próximo posteo...
viernes, 3 de julio de 2009
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Es cierto. Te olvidas de México :P allá también lo hacen.
ResponderEliminarGente de mierda :@
olvidaste* :O
ResponderEliminar¿Viste que murió un payaso en las corridas de toro?
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