Frente a mi vivienda -¿digna?- hay un canal de riego bastante grande. Es algo muy útil según qué momentos del día, ya que de mañana sirve de acompañante para salir a dar un paseo -corriendo, caminando o en bici-, de tarde sirve para sentarse a su lado a tomar aire, y de noche, teniendo la ventana abierta, su sonido de agua corriendo sirve para relajarse hasta dormirse. Pero hay algo que nunca jamás haría, y ese algo es sumergirme en él. Tanta belleza exterior no tiene par en su interior, ya que por dentro está contaminado, su agua sucia y pestilente, y en su fondo se pueden encontrar hasta coches -robados-.
Todo esto viene a cuento de que mi canal sufre el mismo problema que mucha gente que conozco -tanto personalmente como de vista, o incluso por medios de comunicación, adiestramiento y estupidización masivos-, gente que por fuera es "bella" y en determinadas circunstancias son útiles, pero que si se profundiza en su interior solamente hay negrura y suciedad, maldad.
Por eso siempre hay que mirar bien dónde se pisa. Mirar y estudiar bien a los que se tiene alrededor, para no perder el tiempo intentando adentrarse en el interior de alguien ruin, malnacido. Para no intentar sumergirse y bucear en el canal de agua sucia.
lunes, 9 de agosto de 2010
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y sí u_u
ResponderEliminarLa gente no hija de puta es la que sufre/sufrió alguna vez.
El cuerpo es un envase e.e
me voy